Mostrando entradas con la etiqueta valores. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta valores. Mostrar todas las entradas

jueves, 28 de abril de 2011

Transformarse

Muy buenas, esta vez vuelvo con pocos temas que tratar por eso he querido rescatar un cuentecito, he querido llamarlo metalegoría (algo así como más allá de una alegoría/metáfora). Aquí dejo la composición, el título es lo subrayado:

¿Que no hay milagros todos los días?

Allí estaba ella, la señorita Humildad cerró la puerta del hall, y tan risueña como siempre emprendió lo que venía siendo desde hace meses su andadura diaria. Empezó caminando correctamente y sin llamar mucho la atención por la acera; en cuanto a su vida, la gente que pasaba más tiempo con ella la conocía como una chica tímida, pero que tampoco se reservaba demasiado.

Era una chica sencilla y ciertamente un poco recatada, inocente pero sin pecar de ingenua, llamaba la atención su respeto y cariño por todas las personas, enormemente generosa, amable, también hermosa de corazón, e increíblemente servicial, siempre estaba dispuesta a atender a cualquiera que pudiera precisar de ella. Su recurso más utilizado: la sonrisa, se notaba que cada vez que lo hacía era con amor, eso la hacía todavía más hermosa por dentro y por fuera de lo que era. Transmitía paz. Por otra parte, las personas de su alrededor también sabían de sus puntos débiles: carecía de popularidad, aparentemente no sobresalía en nada, no era nada vanidosa, situación que unida a su personalidad la convertía en una persona inerme ante los ataques de los demás. En muchas y desgraciadas ocasiones había salido malparada durante su época en el instituto, debido a la crueldad de sus compañeros que la utilizaban como modelo de pardilla, quedando ridiculizada por el poder de la palabra de las personas, que no apreciaban ni se habían fijado en sus admirables cualidades.

Humildad, al igual que el resto de días del curso, se dirigía a la universidad por las mismas calles que estaba acostumbrada a hacerlo, aunque todavía resultaban un poco desconocidas para ella al igual que su nueva residencia. Pero este día no fue igual que ninguno de los anteriores que había pasado en esa ciudad. Para sorpresa de Humildad al cruzar la segunda esquina que debía pasar en su trayecto diario apareció de nuevo en su vida aquel compañero del instituto que tanto le había hecho sufrir y al que ya había olvidado, Orgullo. Lo reconoció en seguida, seguía siendo igual de atractivo y tentador, vio en él rápidamente a aquel chico del que había estado enamorada años y que se aprovechó de su candidez y buena voluntad durante los años de instituto; él no veía en la dulce Humildad a una chica a la que halagar, apoyar o simplemente respetar, sino que lo que hizo fue aprovechar los sentimientos hacia él para jugar con ella, a pesar de ello, Humildad siguió confiando en la buena fe de las personas que reclamaban su atención.

Orgullo era un chico bastante carismático desde que entró en el instituto, tenía mucho éxito con todo el mundo, especialmente entre las féminas, era un seductor, un chico chistoso y simpático con la gente que estaba bien vista, lo que influyó más tarde en que fuera muy prepotente y arrogante con las personas que él consideraba inferiores; tenía todo lo que un chico de su edad pudiera desear: diversión, fama, chicas y hasta inteligencia, cualidad que utilizaba para burlarse y humillar a gente como Humildad de tal modo que no supieran salir de sus trampas. Según sus colegas y la mayoría de los compañeros era buena gente, un bonachón, también se decía que hacía favores si alguien le ofrecía algo a cambio, con esto, los chicos de su edad preveían que iba a tener mucho éxito económico en el futuro y que sería un astuto triunfador. A Orgullo le encantaba que los demás le piropearan, le gustaba sobresalir, lo que llegó a hacer de él un ídolo en su último año en el instituto: un ejemplo para todo chaval adolescente. Además eran muy comentadas sus victorias amorosas todas las semanas con chicas incluso mayores que él, por esto con el paso del tiempo no aceptó ningún rechazo. Cuando llegó a la universidad pronto se extendió su nombre por todo el entorno. Pensaba que mejor no le podía ir.

En los primeros instantes, ambos hicieron una pausa en su caminar, y cuando mantuvo la mirada sobre él, algo alteró la paz y alegría característica en ella, y entonces en un acto de simpatía él la saludó amistosamente, a pesar de su aparente afabilidad ella sintió recelo. Él se había dado cuenta de que Humildad parecía una chica más segura de sí misma, y que siguiera con ese aire de inocencia le encandiló en ese momento, por lo que la invitó a pasear, ella vaciló porque llegaba tarde a la facultad y no era una chica que faltase a las clases, pero finalmente aceptó. Había una parte de ella que seguía confiando en él. A medida que iban andando, Humildad se iba sintiendo más segura con él, se le olvidó lo que le había hecho pasar, desde el principio, en cuanto empezaron la conversación notó a un Orgullo bastante cambiado, parecía que hasta tenía otro tono de voz. También se había olvidado de que estaba perdiendo tiempo de la universidad, en esos instantes, para ella sólo lo estaba invirtiendo, es más, hacía tiempo que no se sentía tan cómoda con una persona tan desconocida para ella.

Al cabo del rato pareció que al intercambiar palabras con Humildad, él ahora estaba descubriendo a otra persona totalmente nueva, diferente de la chica del instituto. Ciertamente la estaba conociendo, pero en su interior el tiempo que había pasado desde el instituto no la había hecho cambiar.

Orgullo estaba actuando con ella, pues sabía que desde que había hecho tanto daño (incluso consiguió que llorara públicamente) a Humildad, ella no iba a aceptar nada en cuanto a él se refiriese y que pudiera poner en peligro su integridad anímica o sentimental. Él ya se estaba dando cuenta de que se había ganado su confianza en esos minutos de paseo, por lo que se le pasó por la cabeza algo realmente tentador: se le ocurrió llevarla a su piso, ya que en esa hora del día sus compañeros no estarían allí, ella no dudó, confió y accedió.

Entraron en el piso, ella simplemente pensaba que se lo mostraría y se iría, y no lejos de sus pensamientos se lo mostró, pero lo que sí le extrañó fue el piso en sí, encerraba algo que no encajaba con el nuevo Orgullo que ahora conocía. Le ofreció un café. Esa amabilidad que ella notaba en él no parecía propia de su apariencia externa, ni siquiera, por extraño que pareciera, de aquel piso en el que él llevaba meses haciendo su vida.

Una vez sentados en el sofá del salón de aquel lugar hablaron de sendas familias, eso en Humildad caló, descubrir esa parte sensible y tierna en él. A medida que pasaban los segundos él notaba que ella confiaba ciegamente en él, y eso le hizo tomar una decisión; la besó. Fue un beso sincero. Ella le entregó su intimidad, se sentía libre, colmada, segura, feliz. Él, ya no era él, la ternura y el amor de aquella acción con Humildad era algo totalmente nuevo para él, no había sentido nunca nada igual, ese hecho le cambió el rostro, le hizo un hombre nuevo.



Desde entonces, aquel chico cambió, en su forma de vida, en su manera de ver las cosas. Se sinceró desde aquel momento con Humildad y ella volcó todo su apoyo sobre él, gracias a todo lo que ocurrió en ese día y lo que fue ocurriendo después empezó a aprovechar sus cualidades para hacer el bien y agradar a los demás. La dulzura y la entrega de Humildad lo habían cautivado.

¿Que no hay milagros todos los días?

Es posible que os parezca un chorrada el cuento (si habéis conseguido leerlo), y más tonto aun el comportamiento final de la chica, ¿verdad? Sin embargo, si nos centramos sólo en esa parte: ¿quién ha salido perdiendo?, ¿y ganando?

A veces no nos damos cuenta de que hay que ceder y reconocer que ciertas personas también pueden transformarse. ¡Qué alegría el poder experimentar una transformación de alguien que parecía perdido! ¿Qué os parece? ¿Hay que/es bueno/es necesario/... dar segundas oportunidades?

¡Feliz Pascua de Resurreción a todos!

jueves, 17 de marzo de 2011

Contrastes

¡Muy buenas! Acabo de ver algo que no me ha dejado nada indiferente y quiero compartirlo con vosotros. Primero me ha llegado un vídeo que os facilito más abajo. Después de verlo me he fijado en otra cosa que me ha llamado particularmente y casi más la atención que lo anterior.

Esto es lo que me he visto en primer lugar:


Esto es lo que llamó mi atención después:


Sólo me queda daros la libertad para que expongáis vuestra opinión. ¡Ánimo! Un saludo.

sábado, 12 de marzo de 2011

De lo espontáneo a la deducción de "la triple f"

En primer lugar, he de decir que he empezado esta entrada sin un tema claro, simplemente ahora, a medida que voy pulsando las teclas del ordenador me van saliendo palabras, una detrás de otra, y que parecen tener cohesión y algo de coherencia. Sigo buscando un tema central que no logro encontrar, por lo tanto creo que hoy no encuentro nada en torno a lo que dirigir palabras que formen un mensaje para llamar vuestra atención, y es que siento la necesidad de ofreceros algo que podáis leer para cumplir con vosotros mi parte de fidelidad y corresponderos a los que tenéis un cierto seguimiento de este espacio,..., bueno, aunque no sé si lo conseguiré creo que voy a hablar precisamente sobre la fidelidad. ¡A ver que sale!:

Pues, creo que debo comenzar por el principio y como ando algo espesito, os dejo la definición de fidelidad según la RAE: fidelidad; "lealtad, observancia de la fe que alguien debe a otra persona." (Algo obvio, ¿no?).

Ahora os pregunto: ¿creéis importante la fidelidad en vuestra vida?, ¿merece la pena ser fiel?, ¿qué nos aporta ser fiel o que nos lo sean?


Supongo que la mayoría valoramos el ser fiel, pero quizá veamos difícil poder ser fiel a alguien siempre, ¿no? Dicho así; siempre parece un poco lejos, puede ser que algunos penséis que no, pero mirad, en especial, hoy día (no sé si antes también, lo lógico es que sí) donde constantemente nos hacen ofertas de todo tipo y de todas las maneras posibles, ¿no es difícil seguir siendo fiel cuando casi sin que nos demos cuenta por medio de la publicidad o fruto de ella se nos abren nuevas opciones de fácil alcance (sean de corta duración o no, pero que no parece importar), con bastante atractivo para cualquiera, y bastante difícil resistirse. Digo tanto lo de difícil porque ser fiel (en cualquier aspecto) es difícil, pero eso también lo hace más maravilloso aun.

Ahora lanzo la misma pregunta, a pesar de lo que se ponga en medio, ¿creéis importante la fidelidad en vuestra vida?, ¿incluso necesaria?. Me tomo la libertad de opinar: creo que según van pasando los años vamos necesitando aferrarnos a personas y creencias que nos vayan aportando estabilidad y felicidad, esto requiere una aceptación y compromiso por nuestra parte, claro está que este compromiso no es pasajero ni caprichoso ni egoísta, sino firme, sincero y liberador, si no, no daría plenitud a la persona.

A veces caemos en el error de pensar (sobre todo jóvenes y adolescentes) que este tema es sólo de adultos, pero de nuestra parte también se pide un compromiso en las cosas que son verdaderamente trascendentes. La madurez te la da la propia fidelidad, no aparece por arte de magia (como hacen ver en reálitis del tipo "Hijos de papá" que aparte de toda la parafernalia que es la televisión intentan convertir a jóvenes que reunen todas la características propias del título del programa en jóvenes maduros), sino que se va cultivando.

Para casi terminar, me gustaría añadir personalmente el recuerdo que me trae hablar de fidelidad; me viene a la cabeza una canción que sonó aquí, en mi pueblo cuando la cruz de los jóvenes pasó por aquí dejando corazones llenos y a la vez inquietos de Dios, pues bien, la canción se titula así: "Tú fidelidad es grande", no sé si la conoceréis o qué os parecerá, sí sé que no es una gran composición musical, pero muestra (de una manera que consigue emocionarme) hasta donde llega EL AMOR MÁS GRANDE.


ÉL es el único capaz de poner esperanza en este mundo, sabiendo la situación actual que vivimos todos.

Por último, ya que he hecho mención a la cruz de los jóvenes, aprovecharé para saludar de manera especial a todos los sevillanos y residentes en Sevilla (puesto que ahí se encuentra la cruz en estos días) y que no dudéis en contagiaros de ese AMOR. Así como también a todos vosotros para desearos mucha felicidad propia y compartida, y amor con los demás.

viernes, 28 de enero de 2011

LLámalo como quieras

¡Hola a todos! Esta mañana, al igual que todos los años en los días cercanos al 30 de enero, hemos celebrado en mi colegio el día de la PAZ. La verdad es que no esperaba gran cosa, nada especial; todos los años había sido igual, y éste para no variar hasta en el mismo orden; todos lo alumnos reunidos, alguien nos habla de las injusticias del mundo y de lo importante que es que llevemos la paz al ambiente escolar y al final cada curso hacía un compromiso para llevar a nuestro ámbito la paz, que poco a poco iba quedando en el olvido, después leíamos la típica oración de S. Francisco de Asís y al final veíamos los carteles que cada grupo había hecho con letras bonitas donde ponían valores para llegar a la paz, lo típico, ¿no?

Sin embargo, por alguna razón este año, a pesar de ese minuto silencio lleno de toses, a pesar de lograr escuchar bien apenas dos compromisos de los cursos de más arriba, me hice una pregunta en relación a lo anterior (paz, amor, respeto, tolerancia, perdón, fuera el odio...); "¿Y esto se puede cumplir?", el propio Gandhi ya había contestado a esta pregunta tan poco específica y a la vez tanto...: "Si quieres cambiar al mundo, cámbiate a ti mismo". Bonita frase, ¿verdad?, "que buenas intenciones tenía este señor", y que lejos parece de la realidad, pero él lo intentó y lo logró, logró lo que mucha gente había intentado con otros métodos (en los que el simple diálogo no se les pasaba ni por la cabeza), consiguió una serie de derechos de forma pacífica, eso sí, también lo pasó realmente mal y encontró mucha oposición.

"Dicen que soy héroe, yo débil, tímido, casi insignificante, si siendo como soy hice lo que hice, imagínense lo que pueden hacer todos ustedes juntos."

Toda la historia personal de esta persona la podéis conocer en una película bastante verídica a la que podéis acceder pinchando en el enlace con su mismo nombre (Gandhi), sé que estoy abusando al recurrir mucho últimamente a películas, pero son bastante explicativas y disfrutaréis bastante si os hacéis un hueco para ver ésta.

Por otra parte, he de recordar una cosa que ha sido bastante significativa para mí; la lectura de la oración de S. Francisco, la había leído varias veces, pero en esta ocasión parecía tener otro contenido, quizá en otras ocasiones con las prisas no me había fijado en el contenido de la oración, no sé. Ahora os invito a leerla, seáis creyentes o no, ya que es un perfecto resumen de cómo hacer felices a los demás siéndolo uno mismo (con reciprocidad, je, je).

Os puede haber parecido  que el corto contenido de esta entrada ha sido demasiado utópico, pero si el ser humano es tan maravilloso, como habéis opinado la mayoría de los que habéis participado en la encuesta que dejé puesta (no muy representativa ni mucho menos, he de decirlo), sólo con intentar lo que nos recuerdan días como éste merece la pena, ¿no?; y bueno, todo esto no deja de ser lo que he sentido en el día de hoy, junto con la nostalgia anticipada por el último año (éste) que viviré este acto en el colegio y los nervios e inseguridad que he sentido segundos antes de un examen de Biología. Así me despido hasta la próxima, espero tener cosas para compartir con vosotros que os resulten de interés, y si ha de ser acompañadas de vídeos o pelis, no os importa, ¿no?.

Espero que seáis muy felices y bueno, si os entra la cosilla de comentar lo que sea, hacedlo.